El desierto del Neguev, al sur de Israel, esconde tesoros arqueológicos que son Patrimonio de la Humanidad, como un asentamiento de los tiempos bíblicos de Abraham y una ciudad nabatea en la ruta de las especies.
Se cree que la zona fue habitada desde el segundo milenio antes de nuestra era, aunque se cree que las condiciones climatológicas eran algo distintas a las actuales.
En este paisaje donde hoy abundan las llanuras, se enmarca el parque nacional de Tel Beer Sheva, declarado en 2005 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
A unos 180 kilómetros al sur de Tel Aviv, Tel Beer Sheva se encuentra en las proximidades de la ciudad de Beer Sheva. Es una de las ciudades más antiguas del país y donde el Antiguo Testamento fija el acuerdo de un pacto de no agresión en torno a un pozo, entre los filisteos representados por el rey Abimelej, y el patriarca Abraham Avinu, al frente de los primeros israelies.
Entre los diez estratos de las ruinas se cuentan los restos de una antigua ciudad amurallada en la que residía una casta sacerdotal que administraba la zona sur del reino de Judea y donde llegaron a habitar 70 familias, en total unas 300 personas.
En las excavaciones se han encontrado restos de pozos, puertas, edificios públicos y residenciales, almacenes y un sistema para la recogida de aguas y una cisterna de veinte metros de profundidad. Se desconoce aun el período exacto al que pertenecen.
martes, 23 de febrero de 2010
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